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Lucero: (De luz). 1.El planeta Venus. 2. Astro brillante. 3. Ventanillo que deja pasar la luz. 4.Lunar de pelo blanco en la frente. 5.Brillo.
El BIDON
Lucero, por que mi hermana es un lucero, (hasta tiene un mechón de pelo blanco en la frente) y además se apellida así.
Esto pasó hace unos cuarenta años... Eramos muy pequeñas. Ella tenía siete u ocho años y yo, dos menos.
Vivíamos en el monte con nuestra familia, en una casa grande. Alrededor no había más casas y el pueblo quedaba muy lejos o eso creía yo. Por aquel entonces no había juguetes, así que de cualquier cosa hacíamos nuestro juguete. No teníamos amigas, porque en el monte no hay amigas.
Ella era bastante espabilada, siempre tenía la iniciativa. Me llevaba de un lado para otro , que si al monte a buscar nidos de pájaros o a levantar piedras para que salieran los bichos, incluso lagartos, de esos verdes que les agarras de la cola y se les rompe. Siempre estaba inventando historias.Yo, creo que era bastante tonta.
Un día en la parte trasera de la casa, donde se amontonaban los trastos viejos, que nos servían de juguete, había un bidón grande de lata. El bidón estaba tumbado y mi hermana que era un "bicho" jugaba con él. Se sentó encima, a horcajadas, con una pierna a cada lado, como si cabalgara. Este se movía a un lado y a otro, pero ella no se caía. Se lo pasaba en grande, se reía, pues no sé que se imaginaba que era ella encima del bidón. Disfrutaba, decía cosas... yo ya no me acuerdo, pero si recuerdo que yo la miraba alucinada y queriendo participar en el juego empuje el bidón, sin mala intención. Este rodó y a ella se le abrieron las piernas, se separaron una de otra y entre las braguitas vi una gran herida sonrosada, como una rajita. Se cayó del bidón, se acerco a mi y me dio un tortazo.
Yo estaba aterrada. ¿Qué le había hecho yo a mi hermana?. Le había hecho sangre.... qué dolor sentiría. Cuando se enterara mi madre...¡la que me esperaba! la bronca, el castigo...Estaba muerta de miedo.Pasé todo el día medio escondida, que no me vieran, con miedo a sentarme a la mesa a comer y tener que enfrentarme a ellas. Pero no pasaba nada. Pasaban las horas y nadie se fijaba en mi. Como si no hubiera ocurrido nada. Pasaron los días....y nada, poco a poco pasaron los años...y yo no olvide. Hasta que descubrí el misterio de la "rajita".
Mecagüen la rajita que disgusto y que placer...