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Hernaniko Jabetze Eskola

Kategoria: Literatura

25/02/2008 GMT 2

LAGO

je-hernani @ 20:07

                                 

 L—LAGO: Masa de agua, dulce o salada, acumulada de forma natural en el interior  

de los continentes, de superficie y profundidad variables. 

  

    Me desperté con la extraña sensación de que algo diferente estaba sucediendo. Abrí los ojos, miré alrededor y recordé que unas horas antes habíamos llegado a aquel apartamento que era desconocido para mí. A mi lado Koldo dormía y su respiración me pareció ruidosa. Recordé cómo al principio me gustaba verle dormir, las ocasiones en que, como hoy, me despertaba antes que él, y ponía mi mano cerca de su boca para sentir el calor de su respiración...Interrumpí ese recuerdo. No quería enredarme, como tantas veces, en la nostalgia. Me levanté sigilosamente. El piso estaba muy frío. Cogí la colcha y me envolví en ella.

Al salir de la habitación las paredes pintadas de verde, los muebles de mimbre, las plantas en los rincones...todo lo que me rodeaba me hizo sentir bien, como si estuviese en un mundo distinto al mío, pero un mundo al que yo pertenecía.

Guiada por la claridad, me acerqué a la puerta del  balcón y salí a un enorme mirador por el que entraba la luz tímidamente. Al asomarme, la niebla  era espesa y tuve que mirar con atención para poder ir distinguiendo, poco a poco, el lago. Tranquilo, gris, misterioso...podía ver algunas ramas que se acercaban al agua desde la orilla. El lago parecía profundo, en paz...Me atrajo con fuerza. Fui sintiendo su soledad, su riqueza, como si fuera algo único, tan precioso...y tan sólo en su diferencia.

 A mis 50 años, recién estrenados, recien celebrados...sentí mi riqueza, mi ser única, mi soledad...

 

      Mirari

 

20/02/2008 GMT 2

Lazada

je-hernani @ 18:48

Lazada.- Nudo, frecuentemente de adorno, hecho con una o más asas o anillas y de modo que, tirando por una de sus puntas, se deshace; por ejemplo, el que suele hacerse con los cordones de los zapatos.

Todas las tardes aparecía en la cocina un señor alto, guapo, joven, moreno. Mi madre y mi abuela se ponían contentas al verle y con voz de moscatel, rubia y dulce, me animaban a ir al bar y traer una botella de clarete. No debía equivocarme; aquél señor sólo bebía clarete. Después debía sentarme con él en la mesa y acompañarle mientras cenaba. Cada atardecer se repetía el ritual y a todos ellos parecía hacerles mucha gracia mi habilidad para traer desde la barra hasta la cocina una botella de Solbes casi mas grande que yo.

Por las noches, cuando alguien cuya cara era demasiado alta para que yo la viera me llevaba a casa, debía cumplir otro ritual con aquél señor: me sentaban en sus rodillas y debía darle veinte besos distribuidos entre las dos mejillas y la nariz, mientras él cantaba un trabalenguas. Luego se reía, fuerte y contento, me apachurraba contra sí y, tras dejarme en el suelo volvía a su partida de tute.

Una tarde o quizá fuera una mañana, mi madre me sentó sobre la mesa con los pies apoyados en el gigantesco cajón del pan. Aquél señor apareció a su lado y entre los dos me enseñaron a atarme los zapatos: aquí pones el dedo, haces el lazo, das la vuelta por aquí y ¡ya está! ¿Lo ves? Probé varias veces antes de tener la habilidad necesaria y al conseguirlo ambos se miraron a los ojos, se sonrieron y el tiempo se detuvo apenas un instante. Yo descubrí qué era el amor el mismo día en que aprendí a hacer lazadas.

Ese anciano que a mi lado ayer lloraba y reía al mismo tiempo mientras colocaba a mi madre un anillo cincuenta años después del primero es el mismo señor de mi recuerdo. Mi padre ya no toma clarete ni me canta trabalenguas pero sigue mirando igual.

Mertxe

09/02/2008 GMT 2

Las hermanas Brönte y su mundo

je-hernani @ 23:05

Emily Brönte pintada por su hermano

Aunque algunas todavía no hemos leído Cumbres Borrascosas (ya que siguiendo el índice propuesto por nuestra querida profesora nos hemos embarcado a leer Frankestein) puede que no esté mal hacernos una idea del mundo y la época en la que vivieron y escribieron las hermanas Brönte. Va a haber que organizar un viajecito a esas tierras maravillosas... quién se anima a visitar la rectoría donde nacieron? Podéis pinchar aquí para ver otros enlaces. Que conste que el mérito de encontrar esta página es de Irene, nuestra experta bloguera, que es la que me lo ha chivado... Entre los enlaces he encontrado uno, también en inglés (habrá que refrescar neuronas) de una asociación de mujeres interesadas en hacer historia pero como dicen ellas, no "history", sino "herstory". Tienen recopiladas las cartas que escribía Charlotte Brönte a sus hermanas, a su editor, etc... Espero que los disfrutéis.

31/01/2008 GMT 2

El bidón

je-hernani @ 18:06

L.-

Lucero: (De luz). 1.El planeta Venus. 2. Astro brillante. 3. Ventanillo que deja pasar la luz. 4.Lunar de pelo blanco en la frente. 5.Brillo.

El BIDON

Lucero, por que mi hermana es un lucero, (hasta tiene un mechón de pelo blanco en la frente) y además se apellida así.

Esto pasó hace unos cuarenta años... Eramos muy pequeñas. Ella tenía siete u ocho años y yo, dos menos.

Vivíamos en el monte con nuestra familia, en una casa grande. Alrededor no había más casas y el pueblo quedaba muy lejos o eso creía yo. Por aquel entonces no había juguetes, así que de cualquier cosa hacíamos nuestro juguete. No teníamos amigas, porque en el monte no hay amigas.

Ella era bastante espabilada, siempre tenía la iniciativa. Me llevaba de un lado para otro , que si al monte a buscar nidos de pájaros o a levantar piedras para que salieran los bichos, incluso lagartos, de esos verdes que les agarras de la cola y se les rompe. Siempre estaba inventando historias.Yo, creo que era bastante tonta.

Un día en la parte trasera de la casa, donde se amontonaban los trastos viejos, que nos servían de juguete, había un bidón grande de lata. El bidón estaba tumbado y mi hermana que era un "bicho" jugaba con él. Se sentó encima, a horcajadas, con una pierna a cada lado, como si cabalgara. Este se movía a un lado y a otro, pero ella no se caía. Se lo pasaba en grande, se reía, pues no sé que se imaginaba que era ella encima del bidón. Disfrutaba, decía cosas... yo ya no me acuerdo, pero si recuerdo que yo la miraba alucinada y queriendo participar en el juego empuje el bidón, sin mala intención. Este rodó y a ella se le abrieron las piernas, se separaron una de otra y entre las braguitas vi una gran herida sonrosada, como una rajita. Se cayó del bidón, se acerco a mi y me dio un tortazo.

Yo estaba aterrada. ¿Qué le había hecho yo a mi hermana?. Le había hecho sangre.... qué dolor sentiría. Cuando se enterara mi madre...¡la que me esperaba! la bronca, el castigo...Estaba muerta de miedo.Pasé todo el día medio escondida, que no me vieran, con miedo a sentarme a la mesa a comer y tener que enfrentarme a ellas. Pero no pasaba nada. Pasaban las horas y nadie se fijaba en mi. Como si no hubiera ocurrido nada. Pasaron los días....y nada, poco a poco pasaron los años...y yo no olvide. Hasta que descubrí el misterio de la "rajita".

Mecagüen la rajita que disgusto y que placer...

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